1. Todo comenzó en casa
A Huevo nació mucho antes de tener un nombre. Nació en nuestra propia mesa.
Como familia y como padres, siempre hemos buscado lo mejor para nuestros hijos, especialmente cuando se trata de su alimentación. Y en ese camino empezamos a hacernos una pregunta muy sencilla: ¿sabemos realmente de dónde viene lo que comemos?
Nos dimos cuenta de que muchas familias buscaban lo mismo que nosotros: alimentos frescos, nutritivos, de origen conocido y en los que pudieran confiar.
Y ahí comenzó esta historia.
2. Volvimos a algo que los piuranos conocemos de toda la vida
Pensamos en esa gallinita criolla que muchos hemos visto alguna vez caminando libre por el campo, picoteando, comiendo maíz, hierbitas y buscando naturalmente su alimento.
Entonces nos preguntamos:
¿Por qué no recuperar esa esencia y combinarla con una crianza responsable, alimentación seleccionada y manejo técnico?
Así empezamos a producir huevos poniendo especial atención en algo que para nosotros se volvió fundamental: el bienestar de nuestras gallinas.
Porque entendimos que cuidar cómo viven, cómo se alimentan y cómo son tratadas no solamente habla de ellas; también habla del tipo de alimento que queremos llevar a nuestras propias familias y a las de nuestros clientes.

3. Una granja con propósito
Con el tiempo entendimos que nuestra responsabilidad iba más allá de producir huevos.
Queríamos producir confianza y tranquilidad.
Por eso decidimos trabajar formalmente, implementar trazabilidad, cumplir protocolos sanitarios y desarrollar nuestra producción bajo las exigencias correspondientes de SENASA.
Así nació A Huevo: no solamente como una marca, sino como una forma de demostrar que sí es posible unir dos propósitos que para nosotros van de la mano:
Bienestar animal y Bienestar de las personas.
Porque detrás de cada bandeja queremos que exista algo más que un producto: queremos que una familia pueda sentir tranquilidad al saber de dónde viene lo que está llevando a su mesa.

4. Y lo más bonito ha sido crecer junto a ustedes
Lo que comenzó como una necesidad de nuestra familia se convirtió, gracias a la confianza de nuestros clientes, en algo mucho más grande.
Hoy tenemos familias que llevan más de dos años acompañándonos y eligiendo nuestros huevos. Y eso, para nosotros, vale muchísimo.
También hemos tenido la oportunidad de abrir nuestra granja para recibir a clientes, familias y niños; mostrarles nuestras gallinas, enseñarles qué comen y permitirles conocer de cerca cómo trabajamos.
Porque creemos que la confianza no solamente se dice. La confianza se demuestra.
Y ese es probablemente el propósito más bonito que hemos encontrado en este camino: poder producir localmente en Piura, cuidar a nuestros animales, mejorar continuamente nuestra forma de trabajar y llevar a cada hogar un alimento fresco acompañado de confianza, tranquilidad y una historia que pueden conocer.

5. No queremos simplemente vender huevos.
Queremos que cuando una familia elija A Huevo sienta que está eligiendo un producto cuyo origen conoce, una crianza que puede ver y una granja en la que puede confiar.

A Huevo
De nuestra granja a su cocina. 🧡🥚
